INDISOLUBILIDAD MATRIMONIAL


Qué es y qué no es

 

 

QUÉ  ES :

 

         

Entre amor y matrimonio hay en primer lugar una relación de causalidad: el Amor es la causa del matrimonio. Pero la fortaleza de esta relación se agranda en su esencia con el amor conyugal.

Son realidades tan intrínsecamente y necesariamente relacionadas, que aun la ausencia de amor no desvirtúa la existencia del  matrimonio en su unidad e indisolubilidad.

Cuando en la persona, la atracción y tendencia físico-instintiva se une al sentimiento afectivo, y a estos se le añade, interviniendo, las potencias racionales de Inteligencia y voluntad, aparece un amor de elección-donación. Que integrados y formando una unidad, en que los tres existen y persisten, llámanos Amor Conyugal, que es un amor propiamente humano, hacia otra única persona de forma totalizante, asumido por la voluntad.

Las características de este amor conyugal, operando en los dos sentidos (varón-mujer y mujer-varón) son de plenitud (referente a la intensidad del amor) y totalidad (todos los aspectos de virilidad y feminidad).

Así como la plenitud comporta la vivencia de todos los amores (afecto, amistad, eros y ágape), la totalidad  propia del amor conyugal comporta la exclusividad (me dono solo a mi cónyuge).

Al unir plenitud y totalidad en el amor conyugal, es decir propiedades en amarse de toda una persona a toda otra persona, y esta acción de amarse, duradera a lo largo de todo el tiempo, podemos pensar que estamos ante una situación de unidad indisoluble. Unidad porque dos forman uno. E Indisoluble porque la acción de su amor pleno y total a lo largo de sus vidas lo hace indestructible, como para desasociarse y separarse. Porque si no fuera así, al romperse esta unión, ya no estaríamos hablando de amor conyugal

Unidad e Indisolubilidad son los modos de ser propios del vínculo matrimonial. Estas propiedades son una exigencia de la dignidad de la persona que realiza la plenitud y totalidad de su donación en este acto, así como de la autenticidad de tal acto de entrega. Ambas son propiedades esenciales del vínculo matrimonial.

 

Es la misma dignidad de la persona la que exige que esta donación y entrega sea irreversible. Apropiándome, para esta ocasión,  de un texto de Juan Pablo II de la Exhortación Apostólica Familiares Consortio, 2º parte “el Designio de Dios sobre el Matrimonio y la Familia” Apartado 11 “El hombre imagen de Dios Amor”, nos dice el Pontífice:

La donación física total seria un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que esta presente toda la persona, incluso en su dimensión temporal; si la persona se reservase algo o la posibilidad de decidir de otra manera en orden al futuro, ya no se donaría totalmente.”  

Lo que no podemos es cambiar la naturaleza del Amor. Es nuestra la decisión de querer o no querer sin exclusiones, rompiendo la plenitud y la totalidad del amor conyugal.

Todo amor que no descanse en estas bases y con estos sedimentos, se le llamara “amor”....pero son pobres  sucedáneos.........que además, miremos solo a nuestro alrededor, sientan mal e indigestan a quien los prueba.

 

 

QUE NO ES :

 

 

El tratar de romper la indisolubilidad de matrimonio (unión conyugal de hombre y mujer) no deja de ser un acto de prepotencia errónea de la voluntad de las personas, bien como decisión individual contra la otra o ambas de mutuo acuerdo.

La voluntad humana se revela contra el esplendor del amor humano, en aras de sus propios deseos, sin tener en cuenta a la otra parte, ni a los derechos y deberes que fueron asumidos con anterioridad, cuando la realización de la unión matrimonial.

 

Si cuando dos personas, hombre y mujer, por Amor se unen en matrimonio, están adquiriendo una responsabilidad, para toda la vida de  Unidad e Indisolubilidad, que son los modos de ser propios del vínculo matrimonial.

 

Ambas propiedades son una exigencia de la dignidad de la persona hacia la otra persona.

Los dos cónyuges realizan, en este acto matrimonial, la plenitud y totalidad de su donación del uno por el otro, así como de la autenticidad de tal acto de entrega. Ambas son propiedades esenciales del vínculo matrimonial.

Si entrar en casuísticas determinadas, debemos decir, que si la realización de esta unión matrimonial no cuenta con la aceptación sincera de ambos cónyuges, de estas propiedades vinculantes, se podría poner en duda la unidad e indisolubilidad de este matrimonio, porque pudiera ser que de hecho el matrimonio fuera nulo, al falsear uno o los dos cónyuges el vinculo matrimonial.

 

Fuera de posibles casuísticas, el matrimonio tiene una historia de carácter monógamo, único e indisoluble, aunque la dureza del corazón de los hombres impusiera a la sociedad primitiva, y posteriormente la contemporánea, la existencia de leyes humanas sobre repudio, anulación y divorcio.

La tradiciones históricas manuscritas desde los primeros tiempos, de las sociedades más primitivas, así lo reflejan.

Si estudiamos la exégesis judeo-cristiana sobre el matrimonio, esta hoy dia más que analizada y aclarada la visión real de lo que siempre fue la indisolubilidad del matrimonio en todas las sociedades anteriores.

Aunque esta exégesis, en sus principios, dio lugar a visiones e interpretaciones unilaterales, ambiguas y/o confusas, hoy dia todas esas falsas interpretaciones están superadas, con textos auténticos avalados por toda la tradición manuscrita.

Los diferentes estudios históricos y exegéticos confirman la realidad antropológica del principio indisoluble del vinculo matrimonial.

Otra visión desgraciadamente diferente es que, hoy dia nuestra sociedad contemporánea, banalice el sentido del matrimonio ante la protección de la trivialización jurídica existente, por los estados laicistas,  para romperlo a través del divorcio.

Se olvida que el compromiso jurídico en el matrimonio crea por si solo un ente de derecho del que es garante la sociedad para su bien común.

La verdad antropológica de lo que el matrimonio representa para el desarrollo de la sociedad supera cualquier particularismo religioso.

Entendiéndose bien que el enfoque trascendente y espiritual religioso es de enorme ayuda para  su consecución.