249-NO HAY MAS CERA QUE LA QUE ARDE

 

Nuestra fantasía, tan necesaria en la educación infantil, se ve espoleada por un sin fin de realidades cibernéticas, realidades que solo existen en nuestra imaginación, sueños fantásticos, irrealidades que llegan a obsesionar, creando miedos, inseguridades, obcecaciones, actitudes que no controlamos..., sueños y aspiraciones basadas en utopías...

 

Uno se puede dejar la piel en ello, incluso el alma. Experiencias amargas para muchos, cuando al final descubren que todo es aire, vacío, soledad, dependencia... Adoramos a ídolos que no piensan, y por no pensar no entienden, se nos va la sesera tras ellos, ciegos, a velocidad temeraria por caminos difíciles. Ídolos que solo están ahí, y los transformamos en objetos de nuestra veneración por la utilidad que nos prestan, no son imagen de nadie que haya existido y nos sirva de guía y modelo en la búsqueda del bien.

 

No buscamos la paz y el sosiego para descubrir lo que subyace en toda existencia. Buscamos afanosamente el placer, el divertimento y lo que halaga nuestro ego. Nos buscamos a nosotros mismos. Cuando no hay futuro da seguridad amarrar el presente, por eso, desesperanzados, nos sumergimos en el desamor, flor de un día..., porque no se ofende al Creador por amar a las criaturas, se le ofende mas bien por falta de amor hacia ellas, pues como he dicho, solo nos amamos a nosotros mismos y a toda esa pléyade de ídolos que nos sirven...

 

No hay más cera que la que arde, y esta no arde porque no es cera. No hay mas realidad que la que existe, en nuestra imaginación pero también fuera de ella, la que nos compromete por solidaridad, lealtad y honradez con nosotros mismos y con nuestro mundo, la que nos enamora, la que nos arrastra por encima de nuestro materialismo comodón, nos despereza, la que nos saca de nuestras ilimitadas ambiciones egoístas y nos vuelca en un mundo solidario y fraterno, imagen de un Dios bondadoso, donde los demás cuentan, y mucho...

 

Esa es la realidad, otra no existe, porque las autenticas realidades no se esfuman, no son cambiantes, no pasan, crecen y no paran de crecer, en nuestro interior y en el exterior. Al final todo lo llenarán y desplazarán para siempre la irracionalidad.

 

O vivimos la vida que emana del espíritu de Dios o vivimos una vida animal, lo demás es cera que no arde, luego no es cera… quizás se pueda pensar que si existe otra forma de vida, y efectivamente existe, la vida vegetal... "yo no me muevo, los demás me importan un comino, yo a lo mío”... Ni habla, ni siente ni padece. "Mejor ser un perrito que un árbol, pero mucho mejor ser Hijo de Dios y heredero de su Eternidad”.