253- DESEAR LO MEJOR

 

En las fiestas navideñas es costumbre desear lo mejor a nuestros amigos: paz, felicidad y…

 

Dispuesto a variar las cosas, alguien me escribía que todo eso son “bla, bla, bla, historias. Lo que te deseo, con todo mi corazón, es que tengas:… mil noches de placer…, juergas sin fin…, que te llueva el dinero…, que de una vez seas jefe…” y muchas cosas por el estilo.

 

En otro escrito un ugandés me deseaba “trabajo, comida para mis hijos, que tengan colegio, vencer el cansancio…”

 

Yo reflexionaba… ¿Vivimos en dos mundos?... No. Entonces ¿por qué no nos deseamos lo mismo?...

 

Porque en una parte de este mundo se vive y en otra se quiere vivir y no se vive. En la primera conocen la vida y en la segunda creen conocerla, por eso quieren vivirla pero no la viven, desean algo que no es vivir y ese deseo nunca lo consiguen… Gracias a Dios, pues si lo consiguieran, sería la muerte, no la vida; sería el infierno, y… en realidad no hace falta un gran esfuerzo mental para imaginarlo.

 

Las gentes que confían en un Dios misterioso pero real, se vacían de si mismas para que Él pueda acercarse y entrar. Esa gente valora la paz que permite verlo, la esperanza e ilusión que permite comprenderlo, la felicidad que permite disfrutarlo aquí y siempre donde esté.

 

Dios no es un seguro de vida, no soluciona nuestros problemas como nosotros queremos, se borraría el espacio para la fe, para saber que está en ti y en mi, que crece contigo y conmigo, con nuestras dudas y desventuras, confidente de nuestra libertad..., libertad incluso para abandonarle...

 

Por eso, en estos y en todos los tiempos deseamos paz, felicidad, amor..., lo demás es llenarnos de cosas que no permiten estas, las únicas que nos acercan al misterio de la vida.

 

Y no es que nuestro corazón esté limitado, es que podemos vivir la vida con todo el frenesí posible y eso lo limita, lo ofusca, lo hace adicto a lo sensorial hasta el extremo de no permitir que entre el amor, para el que tiene una capacidad sin límites.

 

Estamos hechos para el amor corporal, afectivo y espiritual, ilimitado, no para la excitación, la ansiedad, el clímax de los sentidos... todo limitaciones, pues nos hacen perder eso mismo, los sentidos, nos hacen vivir dormidos, anestesiados… y se nos pasa el arroz, porque…

 

Dentro de poco tiempo, lo que ahora es para nosotros ya no será. Nuestros tesoros ya no existirán. Nuestro mundo habrá pasado, nosotros permaneceremos al finalizar el camino que hayamos tomado en la última bifurcación.