266- EL HOMBRE NUEVO

 

 

Todo cambia, todo se renueva, la naturaleza despierta cada año a una nueva vida, comienza después de un periodo de interioridad. El hombre nuevo surge de una reconversión interior, de un volver a empezar. Nada perdura en esta vida si no se renueva, nada se mantiene estancado, anquilosado en sus posiciones inamovibles, sería la muerte.

 

Quizás nuestro planteamiento vital se ha formado en tiempos de inmadurez, por eso la renovación se hace necesaria en etapas sucesivas, y no una vez, muchas, siempre que Dios nos pide un paso adelante, porque nos mira con ojos de Padre y... ¿no hacemos eso con nuestros hijos?... A veces necesitamos sacudir nuestra apatía.

 

Hace dos mil años, la humanidad contempló como la muerte hasta entonces insondable, abismal, misteriosa..., era vencida. No por un elixir que prolongaba esta vida indefinidamente, no; se nos había desvelado el ‘hombre nuevo’, se nos había concedido el don de “...crear en nosotros una vida nueva, verdaderamente capaz de eternidad, transformarnos de tal manera que no se acabara con la muerte, sino que comenzara en plenitud sólo con ella” (Benedicto XVI).

 

Esta certeza nos hace testigos de la resurrección de Jesús. Por nuestra resurrección con Él, damos testimonio de lo que ha hecho en nosotros, de como nos ha llamado, de nuestra respuesta, de como surgió el ‘hombre nuevo’ en nosotros sobre las cenizas del viejo.

 

La ciencia no llega a comprender esta realidad divina porque prescinde de la fuente de conocimiento más potente del ser humano, la que recibió cuando dejó de ser animal irracional porque en ese instante Dios le había infundido un alma espiritual. Nos convirtió en seres racionales y desarrollamos nuestro intelecto para lo visible y lo invisible.

 

Pero estamos ofuscados en nuestras suficiencias, no admitimos que si por un instante Dios dejara de pensar en este mundo, en ese momento, dejaría de existir. Él nos mantiene en el ser, y desea que nuestra existencia sea permanente, pero solo Él permanece, luego solo en Él permaneceremos para siempre.

 

Este mundo nos impone una forma de vida sometida a la ideología del poder, nos encadena a los codiciosos, legitima a los mentirosos..., y cuando sentimos que nuestro ser se rebela contra esa injusticia, el ‘hombre nuevo’ que anhelamos es capaz de resurgir en nosotros, de luchar por otro orden social y crear un mundo mejor.