268- LA RESPUESTA ESTÁ EN EL VIENTO

 

 

Uno aspira a ser la expresión de si mismo, donde Dios ha sembrado las semillas de la libertad, del bien y del amor, regadas con lágrimas de dolor, pero también de alegría fundada en las promesas de Jesús, en su desvelo inmerecido por nosotros los humanos.

 

Regamos durante toda nuestra vida con el agua bautismal, y el espíritu las hace crecer dentro de nuestro ser hasta convertirlas en frondosos árboles...; con nuestra oración y con la búsqueda de los sacramentos, ríos torrenciales de gracia divina. "...el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu." (Jn 3, 5-6).

 

Expresamos con nuestro vivir el deseo de participar en el Reino definitivo de Dios, pero a pesar de ello, uno mismo da pena, nuestra imagen es nefasta, somos poca cosa, muchas veces engreídos y obcecados, expresamos ser unos pringadillos frente a los líderes de este mundo. Ellos arrastran masas mientras que nosotros intentamos arrastrar corazones..., con muy poco éxito.

 

Hemos aterrizado en un mundo en el que lo audiovisual, lo tangible, palpable y disfrutable al momento es lo que vale, nada mas merece ser considerado. El espíritu está muy devaluado..., sin embargo es el que nos da la vida, el que nos mantiene en ella... ¿quien nos cree? ¿Y el amor?, también se ha devaluado, es un simple capricho.

 

Cualquier persona que disfruta la compañía de una mascota, percibe la feliz vida instintiva del animalillo. Sin embargo, tenemos respecto al mundo animal una inteligencia superior, eso hace que nuestro nivel de vida sea mas sofisticado, para lo bueno y para lo malo... si, también para lo malo: nuestras contiendas pueden llegar a ser auténticos exterminios. Sin haber solucionado lo malo, muchos quieren solucionar lo bueno a su manera, ¿el objetivo prioritario?, el que unas mentes dominantes nos quieren imponer: una vida feliz, poco racional, donde el espíritu humano ha desaparecido.

 

¡Que decir a esta generación que se pierde!

 

"La respuesta esta en el viento", canta Bob Dylan interpretando las palabras de Jesús "El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu" (Jn 3, 8).

 

El viento..., metáfora del espíritu que sopla en nuestro interior, susurra sonidos en silencio, nos invaden las palabras como suave brisa... ¡Escuchemos!, ¡escuchemos atentamente!, interpretemos su mensaje, agudicemos nuestra sensibilidad, nuestra capacidad de escuchar el espíritu silencioso que actúa en el mundo, sin meter ruido, sin anunciar donde está ni cuando llega.

 

Si no percibimos ese sutil soplo del espíritu, viviremos en un mundo de ilusiones y fantasía..., porque no nos gusta el mundo que vemos a nuestro alrededor - no es perfecto, y eso es otra historia -, o... nos gusta demasiado y lo hacemos nuestra realidad, realidad irreal. Algún día nos toparemos con la verdadera realidad y puede que sea otra distinta, muy diferente, y... habremos tirado nuestra única vida persiguiendo fantasías, ilusiones y sueños dorados de un falso espíritu que no proviene de Dios.

 

No sabemos escuchar e interpretar la voz del espíritu que sopla, cuando quiere, sin decir de donde viene ni adónde va... Nos inunda el corazón de bondades divinas, imposibles de materializar en palabras, solo en hechos que rebosan hacia los demás, nuestros hermanos.

 

Por eso, si nos vemos torpes de entendimiento, al menos, respiremos hondo el aroma de paz que derraman quienes han sabido escuchar a Dios y seguir sus pasos, sin escandalizarse porque sus debilidades se muestren patentes, pues la gracia abunda donde la miseria humana es grande.