278- ¡HE METIDO LA PATA!

 

 

¡He metido la pata!, ¡que tragedia!, ¡que fracaso!...

 

Somos humanos imperfectos, no superhombres perfectos.

 

En primer lugar, una vez metida la pata, tenemos que sacarla; después, retomar el camino que llevábamos, y por último, reírnos de nosotros mismos, todo el tiempo que queramos, mejor en compañía. Es importante ver nuestros errores con sentido del humor, y compartirlos.

 

Comprenderemos los errores de la Iglesia, que somos todos, ¿como no va a meter la pata?... El Espíritu Santo es un educador perfecto y permite esos tropiezos que templan nuestro carácter y nos fortalecen. No puede ser de otra manera.

 

Sin embargo, los humanos somos rígidos e inflexibles, ‘la altivez del débil e impotente’: ¡nunca más confiaré en este!, ¡que error garrafal!... A veces nos incapacitamos a nosotros mismos para sacar la pata metida... ¡esto no tiene remedio!, ¡siempre seré así!..., me tumbo a la bartola y ¡para que luchar!

 

Insisto: sentido del humor para practicar una autocrítica valiente y positiva, sacar ¡rápidamente! la pata y con una nueva experiencia a cuestas somos un poco mas expertos y sabios en el seguimiento ¡no fácil! de Jesús.

 

El mundo esta lleno de ‘carcas’ con las orejeras puestas, que dictan sentencias como churros y se rasgan las vestiduras ante un ‘desliz’ de cualquier hijo de Adán. Hacen el ridículo pero no se enteran. Seamos más humanos, y al menos un poco más inteligentes.