279- NO NOS ENTENDEMOS

 

 

¿Por qué hablamos lenguajes diferentes habiendo crecido juntos y compartido la misma mesa?

 

¿Por qué habitando un mismo mundo, cada uno lo percibe de distinto color?

 

¿Es que... hemos reducido nuestros ideales al ciego y egoísta interés mundano, cambiante como una veleta?

 

Así nunca nos entenderemos. Hablamos de tolerancia, pero la tolerancia se queda corta frente a un auténtico entendimiento, necesario para la colaboración entre personas, orientada al bien común, el bien de todos, contrapuesto al bien de unos pocos cuando se conquista sobre la miseria de los demás.

 

La Torre de Babel surgió como fruto de una fanática carrera humana hacia ninguna parte, condenándose a si mismos a no entenderse. No reconociendo la lección recibida y el mensaje que esta lección contenía, continuaron su irreflexiva carrera abocada a estados de dura supervivencia por falta de racionalidad en lo esencial.

 

El mundo no quiere evolucionar hacia el bien eterno, se cierra a su existencia, ciega las fuentes que manan de lo alto, del espíritu que hay en nosotros, y las ciega con el escepticismo y la indiferencia mas absoluta, como si no existiera otra realidad que la que place a nuestros sentidos carnales... La falta de entendimiento quizás sea interesada...

 

No nos entendemos, porque unos quieren hacer presente en este mundo caduco un amor eterno que le trascienda. Pero otros quieren eternizarse en un mundo que se muere sin conocer el amor..., porque se hacen extraños, competidores, y lo que es más trágico, depredadores entre hermanos.

 

Pero convivimos en el mismo lugar y los signos de los tiempos han llegado para todos por igual, los tomen o los dejen. La libertad humana es la obra cumbre de Dios y está madura para recoger sus frutos en esta generación.

 

¿Reaccionaremos?

 

Para ello debemos urgentemente librarnos del aislamiento y la incomunicación, paradójicamente en estos tiempos de globalización e información total.

 

No veo otra salida, porque nuestro aislamiento en ‘mi burbuja’ hace que el dialogo comprometido con mi hermano desaparezca, sustituido por la comunicación cibernética y sin compromiso con mi ‘grupo social’. La falta de comunicación directa nos hace ‘juzgar ignorando’, incluso ‘juzgar intenciones supuestas’. Así, los conflictos explotan como si viviéramos en un mundo de extremado frágil equilibrio.

 

Cambiemos el ‘chip’, pensemos en positivo y establezcamos un diálogo profundo, comunicativo, de entrega personal a los otros, a las tareas comunes...; lograremos que esa entrega sea mutua y... nos llevaremos gratas sorpresas cuando hablemos por boca del Dios que habita en nosotros, en cada uno, al que nos hemos dado... porque Él se nos ha entregado... desde siempre.