284- EL AMOR, FUENTE DE LA VIDA

 

 

Existimos porque "Dios nos amó primero" dice Juan en su Carta 1ª (4, 19), con amor libre, sin ataduras, muchas veces correspondido por nosotros, infieles otras muchas, a veces amor apasionado, otras ignorado, despreciado.

 

Ocho siglos antes de su venida en carne mortal como la nuestra, nos decía por medio del profeta Oseas (11, 1-4. 8c-9):

 

 

"Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo.

Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos.

 

Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba.

 

Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.

 

Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas.

 

No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta."

 

 

Te he dado la vida, te he ayudado a ser hombre, y tu ahora me desprecias... ¿Es justo? -nos reprocha-. ¡No!, ¡no es justo!, es nuestra injusticia con quien actúa enamorado y calla, y sufre..., somos crueles... Pero Dios no ceja, es una ‘historia de amor’ muy recurrente desde el principio de los tiempos. Un amor que mantiene nuestro mundo en la existencia, de otro modo ya habríamos vuelto a ‘la nada’..., habría sido un experimento fallido de un ser muy poderoso..., o estaríamos en el ‘lado oscuro’ vagando eternamente...

 

Dios no ha querido que fuera así, y mantiene su promesa:

 

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él." (Jn. 14, 25)

 

Reclama correspondencia, desea el retorno de sus hijos al regazo del Padre, para vivir una vida a la que hemos sido destinados desde el principio de los tiempos.

 

 

Dios baja a nuestro lado

 

‘He revivido una historia que tengo muy metida en mi alma. Por los caminos de Galilea, Judea y el Jordán, esa historia se hace muy humana. Porque es una historia humana, de pasiones, dolor, trabajo, historia de amor, de tragedias, de injusticias y traiciones. Tierna, sencilla y con un intenso perfume divino, porque el mismo Dios es su protagonista.’ (276  La entrañable mirada de Jesús)

 

Comienza de una forma muy sencilla, porque, ‘sencilla’ es aquella persona con quien todos están a gusto. Esta cualidad la tenía Maria, joven de 15 años, ilusionada como todas las chicas de su edad en formar una familia. Pero no intuía que Dios le iba a pedir ser su propia madre, quería encarnarse por amor a los humanos y quedarse para siempre con nosotros.

 

La eligió a ella, y en un rincón de la casa, también sencilla, donde vivía con sus padres Joaquín y Ana, le pidió que aceptara. Así lo hizo. La vida de María cambiaba sustancialmente, había elegido a José que también secundó los planes de Dios, y así, su familia recibió un nuevo miembro: Jesús.

 

Maria se vinculó a la redención del género humano, corredentora con su Hijo en el drama de la Cruz. Su misión se cumplió con total naturalidad, cada uno desarrolló con perfección el papel encomendado.

 

José mantuvo su familia y educó a Jesús hasta su muerte. Entonces, Jesús, joven bien formado en el oficio de su padre, continuó la labor hasta el momento señalado para anunciar el Reino y ofrecérselo a la humanidad, desvelando el misterio de nuestra existencia.

 

Pero esta humanidad ya se había creado otra existencia en la que Dios solo contaba a su manera y conveniencia, no a la manera que Jesús exponía. No querían entender, preferían las eternas peleas entre sí por la posesión y dominio de las cosas terrenales, que vivir la Verdad de la Creación.

 

Es conocido el final del paso del Amor de Dios por nuestras veredas terrenales.

 

Es conocida la historia de la Iglesia por Él fundada y asistida por su Espíritu en todo momento hasta nuestros días.

 

En nada ha disminuido la Fuente de la Vida que es el Amor de Dios a la humanidad desde antes de ser creada, como un Padre-Madre quiere a su hijo desde antes de ser concebido.

 

 

Nazaret, gruta de la anunciación1, lugar donde Dios se encarnó en María, para proseguir la historia de Amor en cuerpo y alma, como nosotros... Y se quedó para siempre...

 

 

Señor, creo que estas aquí, en el sagrario, esa cajita que te hemos preparado para ti, donde pasas mucho tiempo solo. Por eso he venido, porque sé que me oyes y me ves, y me respondes, aquí y en las muchas circunstancias del día cuando veo tus intenciones conmigo y con los que están a mi lado; aunque quieras disimularlo, se nota que eres tú, que vienen de ti. Muchas no las comprendemos pero las aceptamos aunque nos duelan, más has sufrido tú por nosotros. Siento adoración por ti, por mi Dios que todo me lo ha dado, y nada tengo ni quiero fuera de ti, porque siendo un inútil y orgulloso pecador, un gusano que merece ser mil veces tronchado, solo tu me comprendes y perdonas y me coges de la mano como a un niño, y me levantas, me pones en camino y me acompañas. Me das toda tu gracia y fortaleza para llegar al final de este primer paso, para llegar firme, con soltura, profundamente enamorado... Por eso me digo, y les digo a mis amigos, a cada uno:

 

 

Vive, poco, mucho, regular...,

que no se cuente por el tiempo,

solo por la intensidad de tu amor.

 

El tiempo no importa,

un instante de amor verdadero nos da la vida

y... eso sí importa.

 

Puede durar ese momento lo que una sutil brisa,

pero te aseguro, es suficiente,

nada más que ese instante necesitas, más, sería un lastre...

porque lastrado naces y vives,

 

Pero cuando logres ese instante,

Dios quiera que hayas roto todas las cadenas

y arrojada toda la carga inútil...

 

Si desnudo te encuentra, cubierto quedarás de su hermosura...

y no te importará el pasado ni el futuro,

solo el infinito presente.

 

 

Uno queda admirado ante esta realidad hecha de Amor, realidad que se escapa a la ‘racionalidad posesiva’...: poseerlo todo con la razón, si no, simplemente, no existe, es despreciado porque su mente no lo entiende, o no quiere entender aquello que no puede ser dominado por ella.

 

Lo grandioso está íntimamente unido a lo sencillo, supera a las mentes complejas, excede sus capacidades demasiado llenas... de vanidad.

 

“... has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.” (Mat. 11, 25)

 

 

 

1 Gruta de la Anunciación: “Verbum caro hic factum est”  se lee en el altar: “Aquí el Verbo se hizo carne”. Vestigios del siglo II acreditan la veneración y continuidad del culto desde los primeros tiempos.