286- UN ANHELO, UN DESEO, POSIBLE, CIERTO...

 

 

Jesús, sé que estás aquí, entre nosotros, con cada uno, en nuestros corazones, en los muchos sagrarios donde nuestro amor te tiene recluido.

 

En un principio vivíamos estrechamente unidos a ti y entre nosotros, pero el afán de ‘ser mas’, viviendo y actuando por nuestra cuenta, nos alejó de ti. Ahora por tu bondad todo ha cambiado, y nos toca cambiar a nosotros, pero seguimos siendo egoístas, desconfiados, agresivos...

 

Sé que no volverás a exterminar a tus criaturas, como en Sodoma y Gomorra, como en tiempos de Noé. No, ahora habitas entre nosotros y nos acompañas en las adversidades, porque somos tu pueblo, el Pueblo de Dios, como éramos en un principio, tú nos has vuelto a elegir a pesar de nuestra infidelidad e indiferencia.

 

Dice Woody Allen que para él, una prueba de que estás con nosotros sería “que le pusieras una bonita suma de dinero en un banco suizo”..., es un canalla listo..., porque no le falta razón con los tiempos que corren.

 

Otros dicen que ni muy rico ni muy pobre. El rico, inmerso en sus bienes puede olvidarse de ti, el pobre puede llegar a maldecirte... Estos son más sinceros.

 

Muchos piensan que tú bendices a los que das salud y bienes materiales, y que la miseria es una maldición, personal o heredada de otros... Están muy equivocados, porque buscar el bienestar en un obsesivo generar dinero, crea frustración, mientras que siendo pobre o estando justo de dinero, ¡quien sabe!, puede darnos la libertad de disponer de uno mismo para dotar nuestra vida de sentido.

 

Tú, Señor, nos muestras la confianza que has depositado en el santo Job, pero no somos como él, por eso nos tratas como niños balbuceantes, y te lo agradecemos. Otras veces nos envías situaciones de miseria como a Lázaro, postrado a la puerta del rico Epulón...: es duro cuando nuestra situación económica se derrumba, pero nos das fortaleza, nos das paz y siempre premias nuestra confianza.

 

Las situaciones adversas, de dolor, enfermedad..., son oportunidades que nos retan a ser amados mas por ti, a amarte mas, cuando no nos quedamos instalados en el dolor, en la desgracia..., mas bien, vemos algo providencial que templa nuestro carácter y nos fortalece.

 

Sabemos que no basta con la justicia humana, tú eres Amor, hay que ir mucho más allá, pues la dignidad de ser Hijos de Dios nos abre a la justicia divina.

 

Por eso, si no reconocemos a Lázaro como nuestro hermano, se nos despojará del Reino y se le dará a otros, "arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a su tiempo." -Mat. 21, 43-, se nos quitará la vida porque nuestra existencia será muerte, odio, egoísmo y rencor..., vida que no es vivir, es morir, eternamente morir.

 

Y yo quiero vivir, que vivamos todos, sin excepción, una eternidad contigo, fuera de nosotros mismos, porque somos lo que nuestro amor desea, somos millones pero somos uno, sin yo, sin tu, sin el..., somos lo que somos en ti.