288- MI VIDA ES COSA DE DOS

 

 

Mi vida es un ahora, un presente mano a mano en compañía de quien más deseo.

 

Ni el ayer ni el mañana son, es el hoy, ahora, único y atemporal.

 

Vivir este irrepetible instante con uno mismo es locura manifiesta. Me rodearía de señuelos para soportarlo: Personas a mi gusto, juguetes a mi capricho, simuladores virtuales siempre engañosos, divertidos devoradores de mi tiempo, de mis instantes... Me situaría en un mundo irreal. Es locura.

 

Pan con pan, comida de tontos. Yo con yo..., no interesa a nadie, ni a los míos, ni mucho menos a mi.

 

¿Que es entonces lo que más me interesa en este momento? Poner los medios necesarios para vivirlo con naturalidad, coherencia y eficacia.

 

Así, seré eficaz para Dios, mi Padre. Porque..., lo que más me importa en esta vida es ser su hijo, y que nunca llegue a preguntarme ¿que haces? cuando me despisto..., sabe que procuro hacer lo que a Él le agrada.

 

Yo con Dios..., interesa, y esta noticia sí daría la vuelta al mundo.

 

Hay momentos en los que intento llegar a contemplarle, insensato de mí..., y Él me envía esa suave casi imperceptible brisa del Espíritu, que solo puede ser percibida por humanos algo avispados de oído y entendimiento. Entonces, solo entonces, encuentro el auténtico momento, que ni es de ayer ni está por suceder.

 

Y caigo en la cuenta de que no se me olvidará nada que tenga que hacer, porque cuando llegue ese momento, será hoy, ahora. Aquí no caben cuestiones ya pasadas ni ocupaciones que aún no han llegado..., es un profundo alivio.

 

Por eso busco los auténticos momentos que el Espíritu inspira en nosotros cuando estamos muy unidos al Padre, con Jesús. Y esta es la cuestión más importante, mi vida es cosa de dos, Jesús y yo. Él me activa, como el café a primera hora del día, sin crear ansiedad, pues, con Él no existe el tiempo, que nos acelera..., solo existe el momento.

 

Y en este momento lo que tengo entre manos es apasionante, cada instante es un nuevo descubrimiento: de perfección, de dolor, de esperanza, de desengaño, de placer, de angustia..., en algunos llegamos a romper los cerrojos de muchos corazones, en otros enterramos semillas que..., crecerán si Dios tira para arriba, en otros, simplemente nos dejamos querer..., porque estamos necesitados...

 

Los momentos son cosa de dos: Jesús y yo. Se suceden uno a otro y todos conforman uno, el de ahora, el mas importante porque es único en un tiempo sin pasado ni futuro, tiempo que nunca acaba porque nunca ha comenzado. No existen ansiedades ni precipitaciones, solo una senda y dos huellas en cada paso.

 

No estoy solo ante Dios, porque está conmigo el Amor.