EL SABIO 'TOPOLINO'

 

 

 

1- Una historia lejana

 

1.1.

 

Iba dando trompicones contra la luna lateral del 600, intentando ver algo, pero solo estrellas en el cielo. Recuerdo un inolvidable aroma castellano de paja humedecida con el rocío de la madrugada, que penetraba por la ventanilla entreabierta del conductor. El día no terminaba de despuntar y crecían mis ansias por saber algo del camino, ver la aurora remarcando alguna silueta, quizás algún castillo..., era todo ojos, sentidos ávidos de conocer, temprana edad soñadora que despertaba con el madrugón que mi padre nos inflingía.

 

Cabalgábamos sobre cuatro ruedas por los caminos de Asturias, por las montañas leonesas, las llanuras castellanas y como aventureros intrépidos por todo el mundo permitido conocer a nuestra capacidad de asimilar.

 

En aquellos Seat 600, coches para toda la familia, no sé como lo hacían mis padres pero cabíamos todos, y la cesta de la comida, y... mi guitarra. Viajar así, era para mí, con la adolescencia recién estrenada, una auténtica aventura, pero una aventura que iba a resultar muy peculiar.

 

Mis progenitores, maestros de la republica -menciono este dato por el esmero que en esa época se había puesto para la formación de los maestros, remedio a la incultura reinante- transformaban el ambiente del 600 en lecciones magistrales y amenas de geografía e historia, completadas con otras materias que entraban por efecto ósmosis en tiernos cerebros como los de mis hermanos y el mío, me refiero al civismo en la carretera, la convivencia en espacios reducidos, la resolución de conflictos que esas circunstancias conllevan..., organización en los camping o acampadas, improvisación cuando no había mas remedio, y un largo etc.

 

La cátedra era ejercida por ellos, las lecciones magistrales les correspondían a ellos una vez consolidada nuestra capacidad de escuchar. Se han quedado en nuestra memoria para siempre, pues hacían con nosotros una siembra temprana que siempre agradeceremos. Eran magníficos pedagogos. Y..., auténticos quijotes con un Seat 600 como montura, cabalgando sobre Rocinante por los Campos Góticos de Castilla, que como en las veredas manchegas eran muy frecuentados por ilustres personajes y, en ocasiones, por algún que otro dragón. En mi joven imaginación todo tenía cabida.

 

Pero los caminos cercanos, por más transitados se guardan nítidamente en mi memoria: La ruta de Covadonga y los Lagos.

 

1.2.

 

Covadonga y sus montañas, mítico lugar. Había un detonante en mi mente y ese era una frase que escuchaba de mi padre, pegado al volante del 600, con un tercio de purito Farias en la comisura de los labios, casi todo ceniza... -misteriosamente no se caía-. Repetía la frase de vez en cuando. “...la peña de don Opas, el traidor...”.

 

-      Papá, ¿quien es don Opas? - me atreví a preguntarle un día.

-      Una mala persona - respondió - pero le dieron su merecido aquí, despeñándole desde esa roca. Lo tenía bien ganado.

-      Y... ¿que hizo?

 

Yo era muy preguntón, mi tío Enrique decía que iba para ‘abogau de caleyes’, por lo mucho que sabía de tanto preguntar, una especie de abogado de las gentes de pueblo, abogado ambulante, algo así. El caso es que él se cansaba pronto de mis preguntas y terminaba contestándome con evasivas, pero mi padre tenía más paciencia y, pensando la respuesta, soltaba a mi inmaduro nivel –como buen maestro de primaria -, una reflexión sobre la pregunta en cuestión:

 

-      Es una historia muy larga de contar, fue un tipo de los que más les merecía no haber estado en este mundo, nos hubiera ahorrado muchas calamidades... un traidor, amigo del moro invasor. Le habían hecho obispo de Sevilla y pretendió convencer a su pariente Pelayo que depusiera las armas, que el moro era bueno y pacífico; ¡no seas insensato!, le decía. Pero no tuvo éxito y tampoco quiso resolver el asunto de forma pacífica. Instigó a Alkama, lugarteniente de Munuza, Emir de Córdoba  “Si no es con la fuerza de la espada, nadie logrará convencer a ese tozudo de la inutilidad de su resistencia”.

 

1.3.

 

Con los años lograba entender en profundidad estas explicaciones, grabadas con fuerza en mi memoria, porque se refrescaban en ella cada vez que pasaba ante la misteriosa roca de don Opas. Primero la miraba con pavor, pero después con rabia porque estaba claro, el clérigo renegado mentía. Eliminarían todo vestigio de rebelión si estos se entregaban, pruebas había del exterminio de oponentes y destrucción de la fe cristiana durante la invasión.

 

Era el reino visigodo un reino próspero, con mucho peso específico en la Iglesia de los primeros tiempos, numerosos concilios en Toledo, gente sabia como san Isidoro de Sevilla, reyes eminentes como Leovigildo, Recaredo, Recesvinto, arte y cultura esmerada... ¿Se conserva algún vestigio de edificios religiosos, por mencionar solo un aspecto de esa cultura?

 

 

A través de los textos, conocemos la existencia de numerosas iglesias e importantes monasterios situados en Mérida, Tarragona, Toledo, Córdoba, Sevilla o Zaragoza de los que hoy no tenemos restos; solamente se conserva una capilla completa, la de san Pedro de la Nave, en Zamora, situada en el fondo de un valle que, seguramente pasó desapercibida a los destructivos invasores –hoy, esa joya está trasladada para su mejor custodia en el Campillo-. No quedan más que restos parciales de ábsides, frisos y relieves en los museos de Mérida y Arqueológico Nacional, principalmente.

 

¿Iban a respetar a Pelayo y sus gentes, que le habían nombrado rey para oponerse a la conquista?

 

1.4.

 

Los seguidores de Cristo conquistaron el mundo –mundo romano- con la fuerza del corazón, el amor sin límites que Jesús vivió y nos enseñó era la mejor arma de conquista. Los seguidores de Mahoma pretendían conquistarlo con armas coactivas, imponiendo las creencias de su Profeta y sus costumbres.

 

Aunque ambas religiones creen en un mismo Dios, no deben la fuerza ni el poder ni las ambiciones humanas dominar el espíritu. No deben frenar su avance en nosotros, el de un espíritu siempre enriquecedor que crece en el ser humano llevándolo hacia la verdad, la justicia y como consecuencia, la paz, por encima de la creencia que se tuviere.

 

Ni mucho menos estas fuerzas deben ser utilizadas para imponer ideas de otras culturas que consideramos menos avanzadas en derechos humanos, menos asentadas en lo que Dios nos ha revelado, en el estilo de vida que quiere para sus criaturas.

 

Un dicho popular dice: ‘en la casa donde entra el sol, no entra el médico’ ¿Son acaso enemigos el sol y el médico? No, los dos traen salud, pueden y deben convivir en paz.

 

La media luna menguante tenia que echar el freno y empezar a menguar, ya había conquistado la mitad del mundo y la otra mitad no necesitaba de sus ideas, bastante tenia con consolidar las suyas propias y comenzar una dinámica positiva de entendimiento entre ambos. Pero no era esa su intención y mucho les molestó tener que frenar el avance de sus tropas hacia los reinos francos para desplazarlas hacia Asturias, ni tener que sumar las tropas de Córdoba para, de una manera prepotente y avasalladora, aplastar la rebelión. ¿Iban a tener clemencia de unos rebeldes que no llegaban en número a dos centenas?

 

1.5.

 

Más de cien mil sarracenos bien pertrechados formaban el ejército moro. Las crónicas se convierten en mitos, se agrandan, ¡que importa!, eran aplastantemente superiores en número y armamento. Por ahí estuvieron de visita, allá por el año 718.

 

Mi mente infantil aun no tenía esta capacidad de raciocinio, y por eso preguntaba más:

 

-      ¿Por qué don Opas era malo siendo obispo?

-      Don Opas, los dos hermanos Witiza, y Sisberto se pasaron al enemigo cuando luchaban contra la invasión junto a don Rodrigo, último rey godo. Cualquier persona, sea religiosa o no, puede ser un cobarde y un traidor, puede hacer las mayores fechorías cuando le tientan con poder, dinero y honores. Los humanos a veces somos así de ruines. No te olvides.

 

Y nunca se me olvidó. Con el tiempo he comprobado en carne propia que somos capaces de todo, de las mayores barbaridades pero también de las más nobles acciones.

 

1.6.

 

Las preguntas nunca cesaban.

 

-      ¿Como podría caber un ejercito tan numeroso por esas estrecheces?

 

Sin esperar respuesta, continuaba con mis cábalas. Lógicamente, no cabían todos juntos en lugares tan reducidos, mientras los de delante negociaban con Pelayo al pie de la gruta, los de retaguardia estaban en la Riera, algunos dicen que en Cangas de Onís. -¿Que pasa por ahí delante? ¿Por que no avanzamos? Un atasco, como los de hoy día en nuestras sufridas carreteras. Paciencia.

 

Pero la paciencia tiene un límite y... –Creo que han iniciado el asalto a la gruta, ¡ya era hora!... pero aquí seguimos sin saber nada, sin ver nada, sin entrar en batalla. Yo me voy arriba, al menos me enteraré que pasa y cortaré alguna cabeza cristiana. -¡Eh, sin empujar, que todos estamos a lo mismo y no eres tu mas guapo que nadie!, ¡a la cola!

 

¡Para esto se enrola uno en el ejército, para que otros se coman el pastel!

 

De esta manera iba componiendo la escena en mi mente, a partir de las explicaciones recibidas, pero... siempre surgían peros, era inconformista y analítico hasta el extremo, los sucesos tenían que tomar forma convincente.

 

-      Papá, ¿por qué está lleno de piedras el monte Auseva?, ¿tantos eran los moros y tantas pedradas recibieron?

-      Bueno..., recibieron pedradas y flechas y mandobles de todo tipo. Unos pocos guerreros repartidos entre la gruta y los montes que cierran el valle, volvieron locos a la delantera del ejército moro. Pero ellos también estaban locos por lo desproporcionado de su cometido... realmente insensato, no le faltaba razón a Opas.

 

1.7.

 

La causa requería estar bastante locos. De ideales que llenan el corazón a veces se enloquece, y la fe que les movía era de locos, no parecía de cuerdos... Porque... “¿Que significará que Dios nos dice que nos amemos unos a otros? Tengo una buena noticia: significa que Dios nos dice que nos amemos unos a otros. Es magnífico que a Jesús se le entienda...” -Pablo Domínguez, sacerdote-.

 

Y eso era lo que en realidad estaba ocurriendo: que el amor se había propagado como llama que en todo prende y era preciso frenar el diluvio que estaba sofocando ese incendio. Dicho en otras palabras, los cristianos no querían volver a las catacumbas, se revelaban contra ello, enloquecían en lo humano y también en espíritu.

 

Era preciso contener un gran torrente que crecía y crecía; no había vuelta atrás, un cristiano coherente no busca segundas interpretaciones a la doctrina que Jesús nos transmitió. Sus palabras son claras, se entienden perfectamente y era preciso enarbolar la Cruz como hizo Pelayo para defender nuestra forma de vivir en paz y amor.

 

De los posibles mundos que desde nuestro nacimiento vivimos, los cristianos descubrimos la perla preciosa del amor verdadero de Jesús, Dios eterno. No nos conformamos con simples reflejos, -el amor humano, la bondad natural- queremos ir al fondo de su amor a los humanos, sumergirnos en él, corresponderle aunque sea torpemente. Esta realidad desplaza otras creencias, religiones y filosofías, que también buscan el bien, pero desde nuestra iluminación misteriosa, no desde una directa comunicación del Creador que se abaja a vivir con nosotros. Es un avance en la historia de la humanidad, definitivo, trascendente.

 

 

Ya en el siglo II Diogneno escribía:

 

"Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su habla, ni por sus costumbres. Porque ni habitan ciudades exclusivamente suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás (...), sino que, habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta admirable y, por confesión de todos, sorprendente. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. Se casan como todos; como todos, engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. Ponen mesa común, pero no lecho. Están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan el tiempo en la tierra pero tienen su ciudadanía en el cielo".

 

 

Jesús nos había traído la cultura del amor para eliminar la cultura de la guerra, del odio de la destrucción y del suicidio humano a lo eterno: la muerte. Pero algunos líderes violentos y ansiosos de poder, hacían y hacen la guerra de conquista y avasallamiento enarbolando la religión como bandera, haciendo lo que Dios desprecia. Esto ocurre siempre, en todas las épocas de la historia y con todas las religiones.

 

No era el caso de Pelayo y los suyos. Dios es capaz de cambiar la historia por un puñado de personas de fe, y así lo hizo, por intercesión de su Madre, como en las bodas de Cana, siempre al lado de sus hijos necesitados, y qué necesidad acuciante tenían estos ‘locos’ a ojos humanos, parapetados en una gruta y repartidos por las cumbres del Auseva.

 

1.8.

 

¡A por ellos!, se escuchó en el valle, y sin orden ni concierto comenzaron los bereberes y visigodos renegados, a intentar el asalto. Pero... las flechas lanzadas volvían por el mismo camino, las piedras, arrojadas o simplemente desprendidas en las trepadas de los torpes guerreros que solo sabían avanzar en llano, caían por las laderas..., un intento por aquí, otro por allí, otro mas, y mas, gritos, desorden, desesperación y tragedia. Desbandada de los del frente de batalla, avance a ciegas de los que nada sabían pero querían participar; cunde el pánico, llegan malas noticias, se extienden por toda la región pero son buenas para otros y se preparan por retaguardia.

 

No hay escapatoria y los moros huyen por donde pueden... El valle de la Huesera ¿?, subiendo a Picos, la vega de Comeya, bordeando Picos, atravesando el Cares hasta Liébana, dicen las crónicas... Se fueron diluyendo las tropas invasoras.

 

¿Que había sucedido? Con la perspectiva del tiempo comprendemos que se ponía freno al avance de una nueva inculturación del mundo, que aunque extendía una religión de paz, sus métodos eran de guerra.

 

 

2- El Repelao

 

2.1.

 

Siempre parábamos allí, el 600 necesitaba tomar aire antes de la cuesta que le esperaba, ó, relajarse del acelerón de las bajadas. Yo leía la inscripción del monumento a Pelayo: “En este campo del Re-Pelao después de la victoria de Covadonga anunciada por la aparición de la santa cruz fue proclamado Rey Don Pelayo...”

 

-      Pero... si Pelayo ya era rey

-      Efectivamente, aquí es posible que fuera aclamado después de la batalla y consolidado su poder real.

-      Y... ¿por qué apareció la santa cruz? –continua el preguntón.

-      Bueno, eso dicen, y que se le apareció la Virgen para dar ánimo antes de la batalla. Habrá que preguntárselo a tu tío el cura, que sabe mucho de estas cosas.

 

Se lo pregunté, pero no me acuerdo de la respuesta; de todas formas,  leyendo entre sus libros –tiene una buena biblioteca- me enteré que Pelayo recibió la ayuda divina, de otra manera mas difícil se le hubiera puesto, y dicen las crónicas que se dibujó una cruz en el cielo. Pelayo captó la idea, hizo una cruz utilizando dos ramas de roble y la llevó como estandarte durante la batalla.

 

Hoy día, esa cruz se conserva, recubierta de oro y piedras preciosas por Alfonso III, en la Cámara Santa de Oviedo. Es la Cruz de la Victoria, escudo sobre fondo azul de la bandera de Asturias.

 

 

¿Es lógico que Dios intervenga en la historia del hombre?

 

Pulsando sobre este misterioso interrogante, escucharemos la respuesta del profesor de filosofía y teología D. Mikel Santamaría. Escucha...

 

 

2.2.

 

¿Y como acaba todo esto? Las historias comienzan pero nunca acaban, algunas las va diluyendo el tiempo, pero esta es una historia que no conviene ser olvidada. La Virgen de  Covadonga, la Santina en el argot cariñoso, nos lo recuerda, ayudó entonces a un grupo de asturianos a las órdenes de Pelayo y nos ayuda hoy a todos. Tiene una especial sensibilidad para saber lo que Dios desea, para ella, para nosotros, en todos y cada uno de los momentos de la historia, en las cosas mas nimias y en las mas trascendentales para la humanidad. Son cosas del amor, y amor más grande que el de María no existe.

 

Por eso, una pequeña ayuda en esa batalla nos hizo mucho bien, porque... la humanidad cambió el rumbo. Las historias nunca acaban.

 

2.3.

 

A mí, en aquellos tiempos mozos, me interesaba que no acabara la historia del 600, las otras historias, de momento me preocupaban menos, mi mente adolescente no llegaba al fondo de los sucedidos añejos.

 

El 600 estaba en plena forma, para subir a la Cueva o para bajar hasta Cangas de Onís; lógicamente, este segundo itinerario era su camino preferido. Pero cuando tocaba subir..., despacio y en primera hasta la Cueva. Allí, en el sonido de la gruta –brisa, agua y ecos, muchos ecos por todas partes, a veces mezclados con palabras que brotaban de nuestro interior-, ante la Santina, refrescaba yo estos sucedidos y aumentaba mi admiración por los misterios de lo alto.

 

 

3- Volar alto con el sabio topolino.

 

3.1.

 

El 600 no tenía oídos, pero oía; aquel día le observé tembloroso, como agarrotado antes de emprender la marcha. ¿Que había ocurrido? Como otras veces, mis padres miraron al cielo y exclamaron al unísono “hoy hace mejor tiempo en la montaña que en la costa, ¿subimos a los Lagos?”. Yo absorto en mis pensamientos no lo había oído y me lo tuvieron que repetir. ¡Bien, bien!, exclamé con todo mi gozo. El 600 era conocedor de lo que le esperaba.

 

Despacio, despacio que no hay prisa. La Huesera -¿recordáis?- en primera, y ojo a la temperatura del agua que... ¡mira!, un autobús echando humo... Estos ingenieros transforman en carreteras los caminos de antiguas minas y pasa lo que pasa... Me dijeron que a la ‘vuelta a Cangas en bicicleta’, que se celebraba por san Antonio, este año le iban a poner la meta en los Lagos, pensé con rabia en los ‘listos’ que habían tenido esa idea, deberían subir ellos primero, ¡reventarían por el camino!..., ¡nadie hizo jamás esa locura!..., a no ser que llevaran cambios como las bicicletas modernas de la Vuelta a España. Así y todo, me parecía una locura.

 

Después de varias paradas, el 600 llegó arriba. Estábamos en el cielo, y nunca mejor dicho, pues las cumbres del Cornión y los Urrieles siempre has sido el ‘altar mayor’ de los asturianos, monte Vindio -monte blanco- para los romanos dominadores, nuestra fortaleza más aguerrida, y no solo por tener unos farallones inexpugnables, mas bien y sobretodo porque era nuestro ‘lugar sagrado’ por excelencia.

 

Covadonga a sus pies, la nueva fe en el Dios del Amor, el Dios Hombre entre nosotros, iluminando las creencias de nuestros ancestros, las mitologías misteriosamente humanas que llevaban dentro, que les hicieron fuertes, indómitos ante Roma, defensores de la libertad. Esta fuerza interior se fue transformando en nobles sentimientos de amor, fraternidad, amistad y hospitalidad que caracterizan al asturiano de hoy día, que le hace ser lo que es, y... mas universal que entonces, faltaría mas, tontos no somos, y errando se aprende a no errar.

 

3.2.

 

Esta es otra historia, que como la anterior, tampoco acaba nunca, porque siempre se presentan momentos para salir adelante dando un puñetazo sobre la mesa. Covadonga fue uno de tantos, hoy estamos en otro momento y yo diría que no por exceso de coraje, sino por falta de... políticos, trabajo, moral, ideas..., o lo que es lo mismo: políticos que no dan la talla, pero curiosamente ahí siguen, un paro tremendo que trae ‘hambre’ a las familias, inmoralidad pública a todos los niveles, descarada y vergonzosa; y una falta de ideas que ‘clama’... como si alguien –no uno ni dos, muchos- estuvieran muy a gusto con la situación y dispuestos a hacerla crónica porque..., para ser sinceros, nadan en la abundancia del ladrón revestido de inmunidad, en el derecho de pernada y en los privilegios corruptos hasta las cejas.

 

Daremos el puñetazo sobre la mesa, a no mucho tardar.

 

También esto es otra historia, pero, quizás por evadirme de una realidad tan cruda voy a centrarme en lo que iba..., en el Seat 600.

 

3.3.

 

Le llamábamos ‘topolino’, porque en las cuestas renqueaba, como todo quisqui, alguien de los que íbamos dentro tenía mucho peso... Le animábamos... ¡venga topolino, tu si puedes! Siempre subía los puertos, con las necesarias paradas que aprovechábamos para..., bueno, echar una bocanada de aire. Había sido famoso años atrás el Fiat topolino, esa palabreja nos resultaba simpática y lo bautizamos así.

 

‘El sabio topolino’. Claro está que un ser inanimado no contiene sabiduría, pero el ‘topolino’ la fomentaba, y ese mérito hay que reconocérselo. Fomentaba la convivencia familiar, y mis padres se volvían más locuaces, para nuestro disfrute intelectual.

 

La vuelta desde los Lagos no era menos complicada que la subida. Aquí, el motor del ‘topolino’ tiene que retener el ímpetu descendente, que en la subida poco se aprecia, pero ahora da vértigo.

 

 

4- Aguas abajo

 

4.1.

 

Parecía un sueño haber rechazado y en gran parte destruido el potencial invasor, una ilusión, una desproporción. Pero la empresa era loable aunque los ejecutores sean humanos, con todas sus pasiones y torpezas; por eso  el Espíritu de Dios interviene en su Iglesia, ayuda a los suyos en la extensión del bien por el mundo, a cada una de las criaturas, tanto a los que confían plenamente en Jesús, en su doctrina, como a los que no le conocen.

 

Pelayo estableció su corte en Cangas de Onís, aguas abajo del río Covadonga, nacido en la misma gruta, afluente del Güeña, afluente del Sella. Una pequeña aldea se convirtió en corte del incipiente reino, consolidado en la batalla, en la guerra justa contra quien quiere nuestro sometimiento, contra quien no respeta otra forma de vivir y... de pensar.

 

El conejo ha salido de su guarida inexpugnable, pero el zorro puede atacar en campo descubierto, había que ser precavido.

 

4.2.

 

En Cangas de Onís se dio culto a la ‘cruz de palo’ que había forzado el favor de Dios y alimentado la fe de un puñado de hombres en torno al misterio revelado siglos atrás. Fue entronizada la ‘Cruz de la Victoria’. Se le hizo un altar en la capilla de Santa Cruz (siglo IV), reconstruida por Fávila, hijo de Pelayo y en dos ocasiones mas hasta hoy.

 

Allí se acercó el ‘topolino’ con su pasaje.

 

-      Hay unas piedras dentro de la capilla.

-      Es un dolmen.

 

La capilla lo protege y, además establece una jerarquía: la nueva cultura basada en la revelación de lo alto, del propio Dios, Jesús, sobre otra vieja cultura que se pierde en la lejanía de los tiempos.

 

No hay en Cangas de Onís ningún otro vestigio de esta época, la monarquía había nacido pobre en lo material, pero humana y espiritualmente rica. Fávila construyó otra capilla dedicada a Santa María tres kilómetros río abajo –hoy Villanueva de Cangas-, donde Alfonso I levantaría el primer monasterio, que llegaría a ser un importante centro monástico románico en el siglo XII. De esta época se conserva casi por completo la iglesia de magnífica labra, propia del taller del pórtico de la Gloria en Santiago de Compostela o de la Cámara Santa de Oviedo.

 

4.3.

 

Hacia allí nos dirigimos en múltiples ocasiones, pues era este uno de los viajes que al ‘topolino’ le encantaban, pocos kilómetros y sin cuestas.

 

Yo observaba los capiteles...

 

-      Papá, ¿quien es este señor con un pájaro en la mano?, y... ¿eso es un dragón?

 

Estas y otras preguntas, acompañaban mi expresión asustada. Tengo que reconocerlo, me producía cierto pavor aquel lugar, además de las figuras sobrecogían mi imaginación la cantidad de huesos que había entre los matorrales de la parte posterior de la iglesia, algunos con... el zapato incluido. Las contestaciones me llegaron años mas tarde.

 

-      Pregúntale a tu tío el cura que sabe mucho.

 

Era una respuesta recurrente en mi padre, y en este caso había motivos pues mi tío el cura fue párroco de esta iglesia muchos años. Don José.

 

Fávila había muerto devorado por un oso cuando se encontraba de cacería, en las faldas de Llueves, sobre Cangas de Onís. Esto cuenta la historia, pero la versión de mi tío, a la vista de los capiteles que rememoraban al fundador de esa iglesia de santa María, hoy de san Pedro de Villanueva, era una variante digna de tener en cuenta:

 

-      “Iste leuitate ductus ab urso est interfectus”. "Este (Fávila), llevado por ligereza, fue muerto por un oso" -Crónica Albeldense-. Esta es la traducción normal, pero en estos capiteles se cuenta una historia de caza y amoríos. Aquí se ve a Fávila matando un oso, es decir, parece que fue Fávila quien mató al oso, no al revés. La despedida de su esposa Froiliuba, y... ¿otra dama? También se ve al dragón -el demonio- susurrando... nada bueno... ¿Caza y amoríos? Se podría traducir también “...fue muerto por Ursus”, marido de su amante, ya que “... actuaba con ligereza, alegremente”...             

 

Es una interpretación respetable, épocas difíciles donde las imprudencias de un signo o de otro se pagaban con la muerte.

 

4.4.

 

De todas formas, a Fávila, su ‘ligereza’ Le llevó a reinar solo dos años. Menudo negocio. Le sucedió su cuñado Alfonso, que al menos reinaría 18 años y eso daba para mucho, pues ante la retirada de todo vestigio de moro allende las montañas, se dedicó a averiguar sus paraderos y recorrió –conquistó- Galicia, el norte de Portugal -hasta Lisboa-, León y... toda la meseta norte hasta otear la Rioja, pues por allí andaba el moro.

 

Cantabria formaba desde el principio parte del Reino de Asturias y los vascones estaban tranquilos pues no eran incordiados ni por moros ni por los cántabros-astures.

 

 

5- Quijotes a lomos de cuatro ruedas

 

5.1.

 

Todas estas tierras eran recorridas por nuestro ‘topolino’ llevando su pasaje incluido el equipaje. Recorridos llenos de historia y perfectamente ubicados en el mapa.

 

-      ¿Cual es el cultivo predominante de los maragatos?

 

Yo, perplejo, miraba el paisaje y después a mi hermana... ¿será el trigo?, porque se ve mucho. Ella que no tenía ni... idea, ponía cara de grillo.

 

-      ¡El trigo!, dije yo

-      Ovejas, dijo ella

 

Yo me reía, no le cayó un coscorrón porque se apartó con habilidad

 

-      So berza, que las ovejas no se cultivan-, le susurré con regodeo.

-      Pero hay ovejas, mira allí.

 

Así andábamos por los campos de Castilla la Vieja, enormes extensiones que tras la retirada sarracena habían quedado despobladas, ‘campos góticos’ durante las invasiones centroeuropeas, largo tiempo en barbecho durante estos dos periodos. 

 

Viajes inolvidables para mí, rememorando hechos, sucedidos y lugares con historias que contar en un escenario sobrecogedor, de noches estrelladas, siluetas de castillos en sus elevados cerros, una brisa fresca que barría los rescoldos del sofocante calor del día. Clima duro para duras épocas pasadas. Yo, en la tienda de campaña trataba de imaginar aquellos tiempos.

 

El aprendizaje incluía todo, yo facilitaba la labor con mis preguntas:

 

-      Papá, ¿que es eso?

-      Como que ¿que es eso?, tu ¿que ves?

 

Me fastidiaban las nuevas preguntas por respuesta, pero gran parte de sus respuestas eran así... Sus métodos pedagógicos, muy eficaces, por cierto, me forzaban a pensar antes de contestar...

 

-      Pues... un burro...

-      Muy bien. Está durmiendo ¿no?...

-      No, no, está dando vueltas y... sale agua... que cosa mas extraña.

-      Es una noria para sacar agua del fondo del pozo. Aquí escasea el agua y se necesita mucha para regar el campo, así que...

-      Ya entiendo, le tienen al pobre burro trabajando todo el día en ese artilugio, como si la abuela me manda sacar agua del pozo una y otra vez, y otra..., ¡que fastidio!

-      Pues el burro lo lleva bien. Mira, con ese invento es mucho más fácil que con el cubo y la roldana, fíjate bien como funciona...

 

Así, viajaba e investigaba a la vez, y aprendía a mirar, que no es solo ver, requiere algo más..., y a veces mucho mas, requiere contemplar, admirar...  

 

Éramos unos privilegiados. El ‘topolino’ nos llevaba por todas partes impartiendo cátedra, cargando con la tienda de campaña familiar que mi madre, muy habilidosa, había confeccionado. No había campings –solo algunos pero en las ciudades importantes- y era un lujo acampar en lugares con toda la naturaleza para ver, respirar, investigar, escuchar e imaginar historias.

 

5.2.

 

Alfonso "invadió victorioso las ciudades de León y Astorga, poseídas por los enemigos, asoló los Campos que llaman Góticos hasta el Duero y extendió el reino de los cristianos..." dicen con euforia las crónicas de Albelda. Creo que exageran un poco, pues el moro se había enredado en disputas entre los bereberes y sus jefes árabes, concentrando las fuerzas en Zaragoza, Toledo y Mérida. Era un repliegue temporal y un alivio para el pequeño reino astur.

 

Alfonso I el ‘Católico’ había comprendido el sentido de la intervención divina en asuntos humanos. Había experimentado el escalofrío que produce ser consciente de la libertad humana, del lío en que Dios se había metido creando un mundo con seres libres para decidir. Pero también había descubierto que de forma delicada corrige nuestros errores y guía nuestro caminar, lo que le daba seguridad en las difíciles empresas acometidas.

 

Murió y fue enterrado en Cangas. Le sucedió su hijo Fruela (Froilán).

 

5.3.

 

Fruela “Venció y sojuzgó a los vascones en rebeldía. Habiendo mandado que se reservase del botín de los vascones una cierta jovencita de nombre Munia, a la que luego se le unió en desposorios reales, de la que tuvo a su hijo Alfonso...” dicen literalmente la Crónica de Alfonso III. Fruela se había enamorado de la cautiva que mantenía en Oviedo ¿en una cárcel? ¿En un palacio? Tanto ir a Oviedo, terminó pasando la capital allí, aunque no se hizo hasta el reinado de su hijo Alfonso II.

 

Para no crear otro conflicto con los rebeldes y sus costumbres matriarcales, más al contrario, afianzar lazos duraderos mezclando sangre asturiana y vasca –una buena mezcla, a mi entender-, la hizo reina con todos los honores.

 

Les bailarían el ‘aurresku de honor’ a son de txistu y tamboril, además de las ‘gaitas’ que sonarían por todo Cangas.

 

En otro lugar continúa la Crónica: “el rey Alfonso el Casto, hijo de Munia, estuvo refugiado en Álava donde los parientes de su madre, porque le habían expulsado del Reino de Asturias”. Fruela era un cruel ‘matamoros’ que gobernó con ‘vara de hierro’, generándose a si mismo y a los demás todos los problemas posibles.

 

5.4.

 

Aquí vuelvo al riesgo que Dios corrió creando un mundo ‘libre’, para lo bueno y para lo malo, porque los humanos somos capaces de atesorar la mayor bondad y de cometer las mayores maldades. De actuar siguiendo el sentido de la vida que Jesús nos explicó de manera tan gráfica, sentir que los cristianos y gentes de buena fe llevamos en el corazón o, de ir contra el sentido que la vida tiene.

 

El ‘cruel matamoros’ denigraba las palabras de Jesús de amar a nuestros enemigos, e incapaz de ser magnánimo como la mayoría de sus antepasados, exterminaba con crueldad todo moro viviente en sus ‘cacerías de enemigos’. ¿Como podía actuar así un rey que enarbolaba la fe en Jesús? El poder temporal enloquece, genera guerras absurdas, exterminios que ni siquiera existen entre las fieras de la selva.

 

 

¿Por que Dios permite el mal?

 

Pulsando sobre este angustioso interrogante, escucharemos la respuesta del profesor de filosofía y teología D. Mikel Santamaría. Escucha...

 

 

Cuanto peor están las cosas, mas se nota la fuerza de Dios, de su amor a cada uno de nosotros. El dolor, las tragedias humanas, la injusticia y la miseria nos fortalecen cuando notamos esa presencia, y forzamos a Dios a actuar en nosotros porque ‘respondemos’ y no nos abatimos, y no caemos en el escepticismo la desidia y la desesperación... Todo puede empeorar mas aun, es magnífico aunque parezca contradictorio.

 

Es justa la defensa propia y de los nuestros, la lucha por la libertad bien entendida; es de caballeros y damas bien nacidos y nacidas, tratar con respeto y estima las pretensiones justas de otras culturas, la búsqueda de la convivencia y el entendimiento y mas aún cuando defendemos unas ideas que superan la ley del mas fuerte, sustituyéndola por la ley del amor, del amor mutuo, porque solo aquí es posible encontrar la verdadera felicidad.

 

Si el pueblo asturiano, pacífico pero bravío, no le pudo frenar; ni su sangre cántabra –su padre Alfonso I era hijo del Duque de Cantabria- tampoco le sirvió de bálsamo, menos entiendo que una vasca no le haya metido en cintura. Las vascas son de armas tomar pero este debía ser una ‘bala fina’.  

 

5.5.

 

Interesantes las correrías con el ‘topolino’ por Vasconia, por la Vasconia Alavesa, donde el moro practicaba con asiduidad las ‘raccias’ que ahuyentaban a las gentes hacia el Gorbeia y los montes de Itxina. Sabía el moro que carecían de defensas y las lejanas ayudas tardarían en llegar. Pancorbo y el Portal de la Rioja eran pasos difíciles y bien defendidos, pero buscaban otros vericuetos. Cuando llegaban las ayudas de Pamplona, de Amaya o del mismo Oviedo, solo encontraban ‘campo quemado’.

 

-      Papá, ¿los vascones no tenían su rey y ejercito para defenderse?

-      No se organizaron hasta el surgimiento del Reino de Navarra, posterior a la derrota de Carlomagno en Roncesvalles (año 778). Eran pobladores del norte de Navarra y Aragón, y como dice Sanchez Albornoz, “...con el derrumbe del Imperio romano, salen de su solar histórico y ocupan, al otro lado de los Pirineos, la Gascuña, y, hacia el oeste, las tierras antes célticas de várdulos, caristios y autrigones, país llamado ahora Euzcadi. Conquistados con facilidad pero inmunes a las influencias externas.”

 

5.6.

 

Por la Bizkaia profunda descubrí con gozo algún hórreo, ‘garaixe’, con patas y pegollos como los asturianos. Eran construcciones habituales desde que el hombre se hizo sedentario, incluso desde antes, pues eran pequeños y se montaban y desmontaban con facilidad. Había que separar nuestra despensa de un suelo húmedo y con alimañas y estas construcciones cumplían a la perfección su cometido, además de mantener una buena ventilación interior. Sin embargo en Cantabria no he visto ninguno, es curioso, no encuentro una solución lógica, puesto que se construyen en toda la cornisa cantábrica -palafitos elevados les llaman en otras partes del mundo-.

 

Pero los ‘garaixes’ vascos están a punto de desaparecer, y en Asturias va a ocurrir lo mismo –pensaba entonces, ahora lo confirmo- el frigorífico está terminando con los hórreos asturianos y gallegos. En Vasconia la cuestión es mas compleja, se remonta al siglo XV, a la transformación del caserío, pequeño y con materiales pobres, en un caserío de planta mucho mayor, para toda la familia incluso de varias generaciones, con fuertes muros de piedra en planta baja, de buena sillería, al menos en esquinas, cornisas y mochetas, una planta alta de dormitorios y estancias y..., como el tejado a dos aguas se extendía cubriendo toda la planta con grandes aleros, quedaba un recinto bajo la cumbre ‘gambara’ idóneo para usar de granero ventilado, guardar frutas y patatas, para secar el maíz, las castañas...

 

Reflexionando, se llega a una lógica deducción: cinco siglos sin construir nuevos ‘garaixes’, solamente manteniendo los que había –uno por familia, al menos, como en Asturias y Galicia- es motivo para que hayan desaparecido casi por completo estas magníficas construcciones de ladera de castaño, transportables, sin clavos metálicos, solo con pasadores y cuñas de la misma madera, en fin, he llegado a escuchar el siguiente testimonio de unos aldeanos, cerca de Elorrio:

 

“Hemos derribado el ‘garaixe’ que habías visto aquí, lo conservamos mientras pudimos, pero no servía para nada y era un estorbo. Nos ha costado mucho tumbarlo, parecía cosa mágica, las piezas estaban unidas de manera que caían sin perder la trabazón, una locura, hemos tenido que meter la motosierra por todos lados... Eso sí, tenemos buena leña, seca, de la que arde bien y suelta calor...”.

 

5.7.

 

En toda la cornisa cantábrica se viven historias paralelas. En el pueblo vasco me topé con el señorío de sus gentes sobre su tierra, su cultura, la dignidad del trabajo, la defensa de los suyos y el respeto a la libertad propia y ajena. Es común a cántabros, astures y galaicos, todos ellos luchadores por la difícil supervivencia en la mina, el campo, las fábricas y el mar. La no pertenencia o vasallaje se vive de manera pacífica: hoy vienen, mañana se van, y nosotros nos quedamos a lo nuestro, es lo que importa.

 

El ‘topolino’ se portaba, eran carreteras sinuosas, de continuos toboganes y algunas cuestas ‘durillas’... Zarautz, Mutriku, Ondarroa... Gernika, Bilbao, Balmaseda... Karrantza, Lanestosa, Ramales... Ya en Cantabria, surgían con nostalgia innumerables recuerdos de la postguerra, para unos Maestros de Escuela destinados en el valle de Soba, eran tiempos de entrañables vivencias, tiempos pasados, de esos que no vuelven.

 

5.8.

 

A finales del siglo VIII, Alfonso II definitivamente situada la corte en Oviedo, ordena la construcción de un conjunto arquitectónico cuyo eje central es la catedral del Salvador –solo se conserva la Cámara Santa-, rematado por la iglesia de San Tirso. Mas alejada, construye la Iglesia de San Julián de los Prados, por mencionar lo que hoy día se conserva, pues construyó un conjunto palaciego y residencias para la corte de los que no quedan restos.

 

Comienza la consolidación material del reino con magníficos edificios de influencia visigótica, artistas que habían trabajado en Bizancio y en la Francia carolingia. Interpretaciones arquitectónicas únicas en el mundo, con la inspiración de asturianos animosos por sacar adelante una difícil empresa común. Con Ramiro I se construyen las joyas del Pabellón Real, hoy Iglesia de Santa María del Naranco y la Capilla Palatina de San Miguel de Lillo -año 845-.

 

Alfonso II, apoyado por Carlomagno, y por Beato de Liébana, que es probablemente la mayor figura intelectual del Reino de Asturias, rompió con la iglesia toledana a raíz del controvertido concilio de Sevilla y convirtió a Oviedo en la única sede hispana reconocida por Roma.

 

 

El concilio en Sevilla, celebrado en el año 784, reinterpreta la condición humana de Cristo para hacer más aceptable la fe cristiana al musulmán; otros lo atribuyen a un desliz y otros ven tras ello implicaciones de índole política. En el Credo de este concilio se escribe la frase de la polémica, en la que se habla de una doble naturaleza de Cristo "en cuanto Dios, Hijo por naturaleza del Padre, y en cuanto hombre, hijo adoptivo de Dios".

 

 

Su política territorial se centró en la repoblación de los territorios que más adelante darían lugar al condado de Castilla. Fundó monasterios como el de Taranco, en el valle de Mena, y repobló el valle de Valpuesta, donde el obispo Juan estableció una diócesis.

 

Los musulmanes se dedicaron a lanzar razzias periódicas sobre las tierras recién repobladas, especialmente en Álava, la futura Castilla y Galicia, para garantizar su sometimiento, pero afortunadamente para Alfonso, las revueltas internas que continuaban en Al-Andalus y la presión franca en los pirineos, que provocaron la pérdida de Gerona (785) y Barcelona (801), obligaron a los dirigentes musulmanes a distribuir sus esfuerzos.

 

La herencia que dejará el Reino de Asturias, a juicio de Sánchez Albornoz, se sintetiza en esto:

Asturias ha creado, en la Península, un foco civilizador integrado en el conjunto de la cultura europea, occidental, estrechamente vinculado desde tiempos de Alfonso II al mundo carolingio, pero con varias características diferenciales, que nacen de su condición de frontera contra el Islam. De entre ellas, no es la menos importante una estructura social que, salvo el caso de Galicia, es mucho más igualitaria y no sigue las pautas de feudalización de más allá de los Pirineos; es una sociedad más libre y abierta. Bien es verdad que la servidumbre seguía existiendo, incluso en el valle del Duero, como reflejo de la aportación mozárabe, y la tendencia natural de los poderosos magnates a crearse áreas territoriales de poder la reforzaría. Pero al menos en un sector del reino, el más dañado por las penetraciones de castigo musulmanas, el camino sería distinto, dando lugar a una sociedad de campesinos libres, aunque dirigidos por condes, prontos a coger la espada y a defender los muros de sus fortalezas. Esta Castilla marginal, alejada además del centro del poder político, será en realidad la más fiel continuadora del proceso anterior, y, del mismo modo, aglutinará a entes de diversa procedencia, pero ya con un componente vasco bastante considerable.

 

 

 

6- Dios vuelve a mostrarse 

 

 

6.1.

 

Fue en el año 813. Un acontecimiento vino a fortalecer la fe de aquellos sufridos pueblos: se descubrieron unos restos en Iria Flavia, atribuidos al apóstol Santiago el Mayor. Nace el ‘Camino de Santiago’.

 

El ermitaño Pelayo y los feligreses de la antigua iglesia de San Félix de Solobio localizaron unas luminarias en el bosque, acompañadas de cantos angélicos. El obispo iriense, Teodomiro, acude inmediatamente a la zona, encuentra un túmulo funerario y lo identifica con el sepulcro del Apóstol. Alfonso II acudió con su familia y la corte real al lugar del hallazgo, comunicándolo ipso facto a Carlomagno, con quien mantenía una relación muy fluida

 

“Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro”. (Hechos 12, 1-3)  Esto ocurrió hacia el año 44, pero antes, según una muy extendida tradición, habían sucedido muchas cosas:

 

Tras Pentecostés (hacia el año 33 d. C.), cuando los apóstoles son enviados a la predicación, Santiago habría cruzado el mar Mediterráneo y desembarcado para predicar el Evangelio en la Hispania. Unas tradiciones afirman su llegada a Tarraco y su viaje por el valle del Ebro, hasta entroncar con la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y terminaba en la actual Coruña

En cualquier caso, la tradición de la evangelización por el Apóstol Santiago indica que éste hizo algunos discípulos, y siete de ellos fueron los que continuaron la tarea evangelizadora una vez que Santiago regresó a Jerusalén. Para ello fueron a Roma y ordenados obispos por San Pedro. Son los siete Varones apostólicos. La tradición los sitúa junto a Santiago en Zaragoza cuando hacia el año 40 la Virgen María se apareció a Santiago el Mayor en Caesaraugusta. María llegó a Zaragoza ‘en carne mortal’ —mucho antes de su asunción— y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como ‘el Pilar’. Se cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe en la vera del Ebro.

Este testimonio es recogido por un manuscrito de 1297 de los Moralia, sive Expositio in Job, de Gregorio Magno, que se custodia en el Archivo del Pilar. Según Nougués, la capilla se reedificó en 318.

Santiago habría hecho todo el viaje de vuelta desde España hasta Jerusalén para encontrar a la Virgen (ya que ella seguía viva allí, en la capital de Judea) antes de su dormición, hallando la muerte ante Herodes Agripa en el martirio. La leyenda termina con sus discípulos llevando el cuerpo del Apostol (conservado de alguna manera) por el mar Mediterráneo en una mítica embarcación de piedra, costeando el Atlántico hasta Galicia, para enterrarlo justamente en Iria Flavia, donde el obispo Teodomiro lo halló en el año 813.

 

Fue Alfonso II ‘el Casto’, llamado así por no conocérsele hijos naturales, el primer peregrino en venerar al Apóstol, abriendo el primer camino a Santiago, el que discurre por la costa asturiana y se adentra en Lugo por Mondoñedo.

 

Pero... ¿cual es la verdad de toda esta historia y de tantas otras?

 

6.2.

 

Necesitamos que Dios se nos manifieste, se nos de; no tenemos fe en su existencia porque sabemos que está ahí, y eso no es fe, es certeza. Pero tenemos fe en sus promesas, necesitamos que se vayan cumpliendo..., necesitamos ser personas, ser amados por Él, no por un momento, ¡siempre!, ¡sin límites!... sino, nuestra desidia, nuestro ofuscamiento, nuestras contiendas con medios cada vez mas sofisticados, nuestras perversiones..., nos llevarían a la locura colectiva y al suicidio.

 

Por eso cuando sentimos la cercanía de Dios en un acontecimiento a veces trivial, nos volcamos en ello. El mundo no es solo materia y azar, materia y ¡nada más! Hay mucho más. Un programa informático no son solo ceros, unos y azar, hay alguien que lo ordena, y nuestras vidas también, y el mundo, alguien que pone freno y encauza nuestras irracionalidades –por muy inteligentes que hayamos sido creados-.

 

Y a ese Dios le buscamos allí donde se manifieste. Una voz grita ¡se han encontrado los restos del Apóstol! Conjeturas, señales que entran y salen de nuestros corazones, misterio... Y María, Santiago... están ahí, con los hombres y mujeres que luchan por la noble causa de extender el bien, la bondad, el amor que Jesús, Hijo, Maestro, nos transmitió. Si el fuego queda mortecino en unas almas, se inflama y abrasa en otras.

 

7- Bajezas humanas ‘versus’ justicia divina

7.1.

Fruela II, rey de Asturias, había sucedido a su hermano Ordoño II rey de León, de grato recuerdo según nos relata la Crónica Post-Abeldense:

“Prudentísimo en la guerra, justo y muy misericordioso con los ciudadanos, piadosísimo y entrañable, fuera del usual modo humano, para los infelices y los pobres y famoso por su honestidad en todos los negocios concernientes al gobierno del reino”

 

Pero el último rey de la Monarquía Asturiana no se parecía a su hermano, no supuso, por desgracia, un broche de oro a tan noble empresa, fue aniquilado por la justicia divina, como relata el clérigo Sampiro, cronista de la época:

 

"En el año 924, muerto Ordoño, le sucedió en el reino su hermano Fruela. Por la brevedad del mismo no alcanzó ninguna victoria ni combatió a ningún enemigo, salvo a los hijos de Olmundo, a los que, según dicen, mandó matar siendo inocentes. También se dice que por castigo divino perdió pronto el reino, pues tras la muerte de los hermanos desterró, también sin culpa, al obispo Fruminio. Y así abreviado el tiempo de su reinado vino a morir enseguida por enfermedad, habiendo ocupado el trono un año y dos meses."

Y con más crudeza relata la Primera Crónica General:

“Pues que el rey don Fruela ovo regnado un anno et dos meses, quanto avemos dicho suso que regnara, engafecio; ca los malos non quiere Dios que lleguen a la meatat de sos dias... Et porque este rey don Fruela fizo todo esto, que non cato a Dios, visco muy poco en el regno”.

 

-      El que mal anda mal acaba, tarde o temprano lo paga, o aquí o allá en la otra vida -decía mi padre-. Casi todos sufren el justo castigo aquí, no hay mas que mirarles a la cara, te esquivan, miran bajo, no hay limpieza en ese mirar..., ocultan el mal hecho por no haberse arrepentido de ello..., son unos desgraciados, dan lástima.

-      Fruela II murió de lepra. ¿No es horrible?

-      Es una enfermedad considerada entonces de gente maldita, de mucho sufrimiento físico y psíquico, de muertos vivientes expulsados de toda convivencia... Era muy contagiosa por la falta de higiene...

7.2.

El tiempo me da respuesta a muchas preguntas, ingenuas entonces.

La mentira, el engaño, la maldad..., nunca han traído nada bueno a este mundo. Jesús rompe con todos estos moldes: “Si alguien te  pide la túnica, dale también el manto” (Mat. 5, 40), por eso estoy convencido que solo imitándole en su manera de vivir las relaciones con los demás, evitaríamos muchos sufrimientos y estaríamos más cercana de la verdad y la justicia que si actuáramos de otra manera.

 

Nadie está plenamente en la verdad o en el error, todos tenemos motivos en lo mas hondo de nuestros corazones, desconocidos para otros, que nos llevan a actuar como actuamos.

 

Por eso Jesús nos pide confianza plena en las personas, aunque seamos engañados una, dos..., veinte veces. El corazón humano rebosa de buena voluntad, reclama bondad aunque esté mancillado por el mal, se violenta a sí mismo con la mala fe y, además, el mal siempre se delata, siempre queda en evidencia. Somos conscientes que perdemos engañando más que siendo engañados.

 

Seamos inteligentes: Tres actitudes indignaban especialmente a Jesús, porque nos entregan en los brazos de la perdición: la hipocresía (Mat. 23, 13...), el escándalo (Luc. 17, 1-2) y la tibieza espiritual (Ap. 3, 15).

 

La hipocresía es el autoengaño, la vida falsa que impide ver bondad en las personas y las cosas, creen los hipócritas agradar a Dios y solo se agradan a si mismos porque Dios odia la falsedad.

 

El escándalo destruye los corazones, victimas de quienes inculcan a los demás los propios vicios.

 

La tibieza espiritual es una situación de relativismo e indiferencia hacia la verdad que impide toda reacción de amor o de odio, es un desprecio a la vida puesto que nada es indiferente, todo lo creado tiene sentido y un ¡por qué! El tibio ni es frío ni caliente, no respira, no reacciona.

 

Los tibios tienen el corazón plano, los hipócritas no ven más allá de sus narices, y los que están obstinados en la perversión no reconocen su error, lo sudan por todos sus poros, lo extienden obsesivamente por todos los lados.

 

Seamos inteligentes, repito, nuestro destino lo forjamos en esta vida pasajera, pero que podemos alargar hasta el infinito si nos asimos fuertemente a la Vida, con mayúscula, a la de verdad, sin crearnos un mundo inconsistente y de ficción. Solo Jesús es nuestro Maestro, y es un buen pedagogo, tenemos que sumergirnos en sus palabras, mensajes llenos de auténtica vida que nunca termina porque el amor sobre el que se sustenta es... inagotable... en continuo crecimiento... hasta el infinito...

 

Fruela II colmó la paciencia de Dios y recibió su castigo. No sabemos como ni donde estará ahora, ojala haya tenido tiempo de... rebobinar y ‘desfacer lo mal fechu’.

 

De esto ha pasado mucho tiempo, la Monarquía continuó en León y llegaría a ser un Imperio; santos y criminales, todos juntos blandiendo la Cruz de Pelayo, que para unos era el signo de un gran Amor y para otros la guerra y el odio.

 

8- Los horizontes se amplían

8.1.

Verano de 1964. Nuestro ‘topolino’ inicia una nueva correría. Recibe con disgusto dos nuevas cargas, y nunca mejor dicho:

Mi padre le acopla en el pequeño techo un portaequipajes de más tamaño y altura, hasta caben las bombonas del ‘campingás’ –buen invento ese- y una nueva cocina campera. ¡Uff!.., veo que resopla, pero donde hay patrón...

Por otra parte, nosotros, pequeños ‘rapaces’, éramos cada vez menos pequeños y..., sin comentario. El ‘topolino’ echaba humo por las cuestas del Pontón. Paradas cortas para volver a llenar de agua el radiador y marchando.

8.2

A través del Camino de Santiago habían llegado los benedictinos sembrando de monasterios y de arte románico el norte de la península Ibérica. Por las carreteras de León, de Palencia, de Burgos..., pronto aprendí a distinguir lo que las gentes construían en los siglos X, XI, y XII del resto de épocas. Aquí comenzó mi vocación por la historia del arte y la arquitectura en especial. Luego terminaría siendo arquitecto, por algo se empieza a educar la sensibilidad, y estos recorridos con paradas sin prisa eran un buen comienzo.

Pero yo –el preguntón- planteaba muchos interrogantes a lo que veía, ahí fui comprendiendo la conjunción entre hechos y construcciones materiales con el espíritu que los inspira. Para mí, esta unión es clave, uno sin otro no tiene vida, toda obra sale de la mente y el corazón, las manos que la elaboran son meras herramientas de trabajo –como el pincel, el martillo, el cincel...-. ¡Que maravillosas manos!, ¡cuanto arte tienen!... falso, a lo sumo se podría decir ¡que manos mas hábiles!, ¡que finura de ejecución! El arte es la máxima expresión del alma, la mente y el corazón humanos.

Se labran magníficos capiteles en capillas de pueblos perdidos de los montes de Palencia, no por lucimiento del artista, que para colmo, en una sociedad rural y pobre, cobraría mal y nunca. Rebosa su interior de tragedia humana, del bien que no hacemos y el mal que no dejamos de hacer –parafraseando a san Pablo-, su sensibilidad de artista sufre con la dureza de muchos corazones obstinados, como la cizaña que crece acosando y hostigando al trigo, pero sin darse cuenta que el trigo se fortalece en esa vida de lucha y... al final, el trigo rebosa frutos mientras que la cizaña rebosa amargura estéril.

Sacan al exterior las tragedias humanas –porque en el interior ya no caben más-, conformando las piedras, tallando la madera, edificando formas estructurales que nos cobijen, todo con el mejor arte, con el bálsamo de alguien que les inspira esperanza.

Y ese Alguien..., un alma enamorada sabe quien es, le conoce y desea servirle para siempre, porque..., en este mundo todos te avasallan y quieren ser servidos por ti; pero hay que andar espabilado, hay que servir al mejor amo, de esa forma uno vive feliz como ‘bien mandado’ no porque te obligue, sino porque libremente lo has elegido, como se elige a la esposa o al marido; es una delicia, aunque recibas una reprimenda de tu esposa... porque te la mereces..., más delicia si es una caricia, y de Dios recibimos muchas, aunque a veces te haga sufrir y... no entiendas.

Así lo vivieron las gentes que poco a poco fueron poblando esas tierras al norte de los ‘campos góticos’, muy convencidas de que su destino era el amor, la sabiduría y la paz, no la guerra, ni los saqueos, ni el servilismo o la esclavitud con que unos sometían a otros. Les abría un mundo la nueva Revelación recibida de lo alto en Jesús.

8.3.

Mi padre tenía grandes cualidades y alguna manía. Nos hacía madrugar con la luna en el cielo, había cargado todo en el ‘topolino’ y... carretera. Se despertaban las avutardas con los faros del 600 barriendo en cada curva amplias zonas de rastrojeras, como indicando a todo bicho viviente ¡arriba, a desperezarse, hoy se adelanta el día! Pero solo le hacíamos caso nosotros.

Dormitábamos en los asientos posteriores del coche hasta que comenzaba el despunte de la autora, siluetas recortadas con... algunas ruina de castillos que me terminaban de despertar, comenzaba entonces a funcionar mi fantasía, cada vez mas ilustrada, y me trasladaba a lejanas épocas de luchas y vigilias. Ocurrió una vez que habiendo llegado al destino aun no estaba abierto el camping, ¡era demasiado temprano! Y tocaba esperar.

Tenia de ventaja ese proceder que, una vez en el lugar, comenzábamos a organizarnos con el día por delante. Eso, unido a la velocidad de crucero del ‘topolino’, apenas pasaba de 40 km/h. de media, permitía vivir una experiencia vacacional y cultural sin sobresaltos, sin romper esa inmersión en el mundo fantástico de las historias.

8.4.

Me conmovían las pequeñas iglesias ‘tan antiguas’ en pueblos salpicados por toda la piel castellana del norte. Sin saber entonces de arte ni apenas historia, sentí un ‘revolcón’ contemplando Frómista; la belleza penetra hasta en los más indocumentados, las escenas campestres y guerreras labradas siglos atrás, las proporciones... luego aprendería de escalas humanas y otras muchas cosas que te llevan a admirar lo sublime de la sencillez en el arte y... en la vida.

Catedral de Santiago, Basílica de San Isidoro, San Pedro de Dueñas, Santo Domingo de Silos, románico segoviano, Puente la Reina, Catedral de Jaca... son exponentes de la evolución humana, no casual y aleatoria sino inteligente...; como los Picos de Europa expresan la evolución del mundo, de forma ordenada según una idea primigenia, no materia y azar como muchos creen.

Nuestra cultura nos ha enseñado a pensar porque sabemos que no lo sabemos todo, y no sabe todo quien todo entiende, sabe todo quien no entiende y pregunta, ¿a quién?, a quien puede responder en verdad porque posee la sabiduría. Y... quien puede ser sino quien todo lo ha creado y mantiene en la existencia, porque quiere, porque... se enternece ante un tosco capitel que intenta representarle, pues ese artista ha descubierto los frutos del Amor de tan poderoso Ser.

Esa mezcla de sencillez, perfección humana y misterio divino, han potenciado mi fe en este mundo, en la capacidad de superarse a si mismo apoyándose en quien puede responder a sus interrogantes.

8.5.

Preguntar es fundamental para nuestra madurez como personas, plantear interrogantes, buscar respuestas; no ver la vida como... las vacas...: ojos saltones, fijos, apenas pestañean, parece que escrutan lo que ven pero... son impasibles, no se enteran..., solamente si el pasto es tierno, y así toda una vida. Estoy exagerando un poco pero quien no pregunta ni interroga, no obtiene respuestas ciertas, se frena, no puede continuar su análisis del mundo, no puede dar rienda suelta a la imaginación, pues partiría de un principio también imaginario, y eso, se convierte en pura ficción, en humo que se disipa.

La vida se enriquece con cuestiones personales resueltas, no dejándolas sin plantear porque... simplemente pasamos. Se elabora ‘poco a poco’ nuestra personalidad, nuestro modo de actuar, nuestra visión de la vida, del futuro, nuestras creencias...; vamos asentando en nosotros los fundamentos del vivir de manera armónica, como una melodía ‘in crescendo’, no a trompicones como consecuencia de esporádicos golpes, a veces traumáticos.

Al final de la adolescencia nuestra personalidad avanza con la casuística -razonamiento basado en casos cotidianos-, es decir, con preguntas basadas en experiencias propias o ajenas, pero importantísimas porque asientan los conceptos abstractos y los vamos materializando.

Esta es mi experiencia, con una inestimable ayuda de las juveniles aventuras viajeras, no cabe duda.

8.6.

Nos dirigimos a Zaragoza, acampamos en el camping del Club Helios, junto al Ebro, bajo una alameda que aliviaba los calores de agosto. Visitamos el Pilar, donde empezó todo, un encuentro entre Santiago y María. Lo divino se hace muy humano y estando la Virgen de por medio, mas aun.

Retornamos río Ebro arriba, ruta que recoge todos los caminos que por el sur hasta Santiago se dirigen, además de los primitivos caminos del norte. Es un misterio contemplar la transformación que durante el medievo se produjo en esas ‘tierras olvidadas’ debido a la fe en el Apóstol.

Pero Dios no se anda por las ramas, va al meollo. Con independencia de si eran o no los restos auténticos de Santiago –cuestión secundaria que honra la figura del Apóstol-, provoca en las sufridas gentes del alto medievo una revolución interior que nunca habría de acabar. El Beato lebaniego predecía el pronto final de los tiempos por el cumplimiento del Apocalipsis de san Juan –tenían cercano el trauma sarraceno-, y los señores monarcas y feudales constreñían en exceso la libertad intelectual de sus vasallos. Esa revolución significaba nuevos tiempos de libertad de espíritu.

No en vano, los pueblos del norte lucían desde tiempos ancestrales un áurea de libertad inalienable, por esos tiempos –S IX y X- surgieron el ‘Señorío de Vizcaya’, el Condado de Álava en torno a Gasteiz, el Ducado de Castilla en torno a Amaya, todo ello fruto de la Corte Astur-Cántabra –Reino de Asturias y mas tarde Reino de León-. Bajo la protección de estos nobles llegó como brisa que por todo se extiende esa corriente de libertad, y se extendía por el camino –los caminos- de Santiago.

Corriente intelectual, de maduración interior para quienes por ella andaban, de profundización en la nueva Revelación divina en Jesucristo, que nos arrancaba de los tentáculos terrenales y nos liberaba del peso inútil de nuestras rémoras ligadas a la mera supervivencia de lo corpóreo. Revivían los clásicos, Sócrates sonreía con alivio.

Ha terminado la época de los Padres de la Iglesia, firme cimiento, llega la de los Doctores, columnas que elevan nuestro espíritu, y la de los laicos, gente llana que formamos el entresijo de un nuevo mundo, la alfombra mullida por la que Jesús camina sin pisar, sin hacer daño, acariciando mas bien, descansando sobre ella...

8.7.

Somos caminantes, andando, a lomos de mula, de caballo, en bicicleta, en un 600, todo vale si nos adentramos en el camino y no nos conformamos con andarlo. Esas emociones de juventud me espoleaban, sembraban en mí frutos que mas tarde iría recogiendo: la inquietud existencial, la búsqueda sin dar nada por concluido. Aprendí a mirar a los demás como caminantes, embarcados conmigo en una misma ruta, uña y carne en momentos difíciles, gozando en las treguas, disfrutando de todos ellos.

Los cristianos somos ciudadanos del mundo que amamos a Jesucristo, porque hemos descubierto en Él la perla escondida de Dios que da sentido a esta vida, sin la cual, solo sabríamos vivir siguiendo nuestros egoístas instintos.

 

9- La gloria

9.1.

Nuestro recorrido se adentra en Galicia, bajando Piedrafita convivimos con los caminantes, hasta Lugo, allí te haces uno de ellos, el ambiente es único. Santiago, hermano de Juan, hijos de Zebedeo, eran de armas tomar, carácter apasionado, “hijos del trueno” les decía cariñosamente Jesús, jovenzuelos hiperactivos y fieles hasta la muerte. Le daban al Maestro toda su espontaneidad llena de afecto, el Amor que recibían lo comprendieron después de que el Maestro se hubiera ido para quedarse para siempre, comprendieron el auténtico Amor.

Y se lo transmiten a los peregrinos durante su caminar, respiran el Amor que experimentaron los Zebedeos, lo van interiorizando en su largo recorrido por las rutas mesetarias y costeras.

9.2.

Almanzor, una de tantas historias para contar, fue un notable peregrino en los primeros tiempos del Camino –año 997-. Se presentó envalentonado ante Santiago, la fuerza era su poder, pero el toque divino le frenó..., vio un monje postrado en oración junto a la tumba del Apóstol... ¡no interrumpamos su diálogo!, decía a sus generales. Con sigilo mandó montar una guardia en el lugar y bajando del caballo se situó junto al monje. El silencio fue roto, con suavidad aun sabiendo la respuesta preguntó al orante ¿Que haces aquí? ¡Estoy honrando a Santiago!, escuchó sin ni siquiera ver su rostro girado hacia él. Santiago era el discípulo amado de Jesús..., un temor salió de su corazón guerrero, dejó tranquilo al monje, no interrumpió su diálogo.

Todo Santiago, incluido el templo prerrománico del sepulcro, fue reducido a escombros para más escarmiento..., excepto la tumba del Apóstol.

Jesús se compadeció de Almanzor por ese detalle, Santiago recibió complacido un visitante ilustre. 200 años después, Saladino reduce a escombros, triturando todo resquicio cristiano en Tierra Santa. No tuvo un detalle con nuestro Dios, su Dios, el mismo Dios aunque tenga distinto nombre.

9.3.

Acampamos en Santiago y nos dirigimos a La Gloria, nunca mejor dicho porque el pórtico de la Gloria es digno de tal nombre. Atravesando la plaza del Obradoiro, subimos la gran escalinata y bajo la magnífica fachada barroca, entramos como peregrinos, nos recibe el Apóstol Santiago, con él está Jesús –en forma de pantocrátor sobre la columna central- los evangelistas y el resto de apostolado y profetas.

La excepcional aparición apetece inspirada en personajes del Apocalipsis de san Juan, obra cumbre del románico, digna de admirar a fondo, y de felicitar al maestro Mateo allí presente y a sus discípulos –el artista siempre está presente en su obra-. El tradicional coscorrón en su dura cabeza para que algo de su arte se me pegue y..., continuamos el recorrido para venerar los restos del Apóstol.

9.4.

Santiago y Juan, los discípulos amados de Jesús, siempre a su lado empapándose de su figura, de su persona, de su amor infinito. Juan ha sido el encargado de transmitirlo por escrito, su evangelio y sus cartas hablan del nuevo mensaje, del mandamiento del amor y en el Apocalipsis canta su victoria final: la victoria del amor sobre el odio, la victoria del cordero degollado –símbolo del sacrificio salvífico de Jesús por amor a la humanidad- sobre la bestia y el dragón –el mal que por un tiempo ha corrompido y corrompe el mundo-.

Porque amar es dar la vida por el ser amado, y dar la vida es dar nuestro tiempo, escuchar..., porque el otro me importa, dejar atrás cosas que me gustan y me vienen bien, para ponerme a hacer esto que el otro necesita. Podemos pensar que el amor no es amar sino que me amen, podemos pensar que uno tiene mucho amor si tiene mucha gente que ‘dicen que me aman’. Craso error.

 

El amor no es que me quieran, es querer, no es ser importante para el otro, sino para mí, que yo deje cosas mías y me ocupe de él, porque me importa... En definitiva, es lo que hacen las madres y los padres con sus hijos: dejan de lado su vida y se ocupan de la de sus hijos.

 

Pero a menudo creemos que amar al otro es que el otro haga lo que yo creo en vez de ponerme yo en función de lo que él necesita... dar vida, dar mi vida, abrir el corazón al de al lado y que me importe..., no es preciso irse muy lejos: un hijo, una esposa, un abuelo, un compañero de trabajo..., están ahí, y nos necesitan.

 

Tomado de una homilia de Jorge Oesterheld

 

Estamos en la gloria cuando vivimos ese mandamiento que los dos hermanos han asimilado tan directamente del Maestro, en la gloria terrenal y después en la celestial. Eso es lo verdaderamente importante, no que aquí existan mas o menos signos visibles de personas que nos han enseñado a andar el Camino. Porque todos están viviendo la plenitud del Amor en un nuevo mundo, que sucederá a este... -Ap. 21,1-

9.5.

Dicen que los 600 no tienen alma, cierto, pero algo tienen, porque el ‘topolino’ nos he hecho vivir emociones, madurar en lo interior, al menos a la gente menuda en edad; lecciones que no se aprenden en la universidad, que se reciben una vez, después se interiorizan, echan raíces y dan sabrosos frutos.

Nos ha ayudado a superar una fase crítica en la unión y el amor familiar. Muchas familias no superan esa fase, no superan la disgregación y los egoísmos y... cada uno termina haciendo su vida, dejándose engañar por otros que simulan amor pero no saben que es...

Muchas travesías realizó aun el ‘topolino’, y sigo insistiendo que algo tiene porque, en un acto de humildad que ni siquiera los humanos somos capaces de hacer, fue sustituido por otro coche un poco mayor en tamaño aunque no en brío ni elegancia, sin decir nada, ¡nada!, así de simple.

Se les coge cariño a las cosas, porque han salido de las manos de Dios. Se les coge cariño a las obras de los hombres, porque han salido de la inteligencia, voluntad y amor que Dios puso en nuestra alma. Siempre recordaré a ese Seat 600, decisivo en mi madurez como persona, como creyente.

 

Roberto Sola

 

Agosto de 2010